José A.D. y Rosa María S.O. negaron hoy haber maltratado a una de sus hijas, tal y como sostiene la joven, ahora mayor de edad, que los acusa de haber recibido "golpes e insultos desde que tiene uso de razón", por lo que ambos están acusados de un delito de maltrato habitual y, además, cada uno de un episodio concreto de malos tratos.
En el juicio, que quedó hoy visto para sentencia en el Juzgado de lo Penal número 3 de Jaén, los padres se declararon inocentes y aseguraron que "nunca" han pegado a su hija, que, según ellos, se hizo los hematomas de los casos concretos de malos tratos al saltar una tapia que daba al campo para escaparse de la casa e ir con su entonces pareja, cosa que le tenían prohibido y, que en su opinión, es el origen de la situación.
Así, Rosa María S.O. afirmó que "todo viene de él --la pareja de la joven--". "Yo nunca he pegado a mi hija y ella sí que me ha insultado y ha enganchado a su padre del cuello", comentó la madre, quien negó en todo momento haber desatendido a su hija dejándola sin comida y escondiéndole la ropa. Además, insistió en que la joven es una persona "conflictiva" y que causaba destrozos en el domicilio cada vez que la castigaba o se le llevaba la contraria.
"Sólo sé que llegué un día de trabajar y mi mujer me dijo que teníamos que ir al cuartel, que nos había denunciado", explicó el padre, quien dijo desconocer los motivos que llevaron a su hija a interponerla, si bien destacó que ella les "dijo que se iba a ir, pero antes nos iba dejar hechos unos desgraciados". La versión de los padres fue refrendada por su otra hija, quien aseguró que "nunca les han pegado" y se mostró "contenta por la educación y la forma de llevar la casa" de sus progenitores.
Sí fue totalmente contraria la descripción de los hechos que la propia joven expuso ante el tribunal al explicar que los malos tratos y los insultos eran "habituales", aunque aumentaron cuando inició su relación sentimental con un joven "porque no lo tragaban y entonces era peor". Asimismo, afirmó que en más de una ocasión las vecinas les dieron comida y ropa y que "varias veces" tuvo que dormir en el zaguán de la casa e, incluso una en la calle, porque sus padres no le permitían entrar, algo que tres vecinas confirmaron.
La presunta víctima también relató los supuestos episodios concretos de malos tratos que ocurrieron en abril de 2006, unos días antes de que interpusiera la denuncia después de que las vecinas avisaran a la Policía Local de que "estaba en el zaguán llorando y sin atender". Según dijo, la madre le pegó por la mañana con el palo de una fregona y el padre, por la tarde, con un cinturón.
Por todo ello, el Ministerio Fiscal y la acusación particular solicitaron una pena total tres años de prisión para cada uno de los acusados por un delito de maltrato habitual al "ser sostenido en el tiempo" y por un caso concreto ejercido por cada uno de ellos. Asimismo, pidieron la retirada de la patria potestad de todos sus hijos para evitar que sigan en ese clima. Por su parte, las defensas entendieron que en modo alguno quedó probada la credibilidad y veracidad del testimonio de la joven, por lo que solicitaron la libre absolución.